El CGE pide a Sanidad que arranque el proceso para crear el diploma de acreditación en estomaterapia, un reconocimiento que mejorará la vida de más de 70.000 personas en España

El CGE pide a Sanidad que arranque el proceso para crear el diploma de acreditación en estomaterapia, un reconocimiento que mejorará la vida de más de 70.000 personas en España 

  • El Consejo General de Enfermería ha solicitado a la Comisión de Formación Continuada del Ministerio de Sanidad que se reconozca el trabajo experto de las enfermeras en el ámbito de las ostomías.
  • “El avance de la profesión enfermera en los últimos años hace obligatorio explorar nuevos modelos de desarrollo para configurar un sistema sanitario robusto y que otorgue la máxima calidad en los cuidados”, apunta Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.
  • La actuación de una enfermera con competencias avanzadas contribuye a mejorar la calidad de vida de la persona ostomizada, con una disminución de las complicaciones postoperatorias, la mejora de la adaptación del paciente al estoma, y una menor estancia hospitalaria. 

El Consejo General de Enfermería ha iniciado los trámites para solicitar el diploma de acreditación en estomaterapia a la Comisión de Formación Continuada del Ministerio de Sanidad. Un procedimiento que busca reconocer y regular las funciones de las enfermeras que trabajan en este ámbito y cubrir así un área funcional en el que se mejoraría la calidad de la atención que reciben todos ciudadanos españoles que viven con una ostomía, independientemente de que sea definitiva o temporal.

“El avance de la profesión enfermera en los últimos años hace obligatorio explorar nuevos modelos de desarrollo para configurar un sistema sanitario robusto y que otorgue la máxima calidad en los cuidados. Más allá de las especialidades que ya están reguladas, existen otras áreas profesionales que deben estar reconocidas. Y es ahí donde estos diplomas de acreditación cobran mayor relevancia si cabe. Resulta imprescindible que trabajemos junto al Ministerio para ir aprobándolos. Actualmente, solo existe el de cuidados paliativos, pero debemos continuar trabajando para regular a nivel nacional todos los ámbitos que lo necesiten”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

El Ministerio de Sanidad ha recibido ya el documento realizado por un equipo experto de enfermeras junto al CGE y está apoyado por la Sociedad Española de Enfermería Experta en Estomaterapia (SEDE), la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (FAECAP), la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica (SEOQ), la Federación de Asociaciones de Personas Ostomizadas de España (FAPOE) y la Asociación de Incontinencia (ASIA).

“El diploma de acreditación es importante porque mejorará la calidad de la atención, garantizará una formación especializada, nos proporcionará el reconocimiento profesional que se viene reclamando desde hace tiempo y tendrá numerosos resultados positivos en la salud de los pacientes. Es decir, garantizará que los pacientes tienen un profesional formado y acreditado para sus cuidados, ya que ofrecemos una atención integral e individual, que engloba también el apoyo psicológico, asesoramiento sexual, nutricional, laboral…”, explica María Jesús Bernarte, presidenta de la SEDE.

Más de 70.000 personas ostomizadas

Se estima que en España existen más de 70.000 personas ostomizadas y cada año 16.000 personas necesitarán una ostomía, de las cuales 6.400 son definitivas. La actuación de una enfermera estomaterapeuta, tanto en la fase preoperatoria, como en la fase intrahospitalaria y en la fase de seguimiento posterior al alta, contribuye a mejorar la calidad de vida de la persona ostomizada, con una disminución de las complicaciones postoperatorias, la mejora de la adaptación del paciente al estoma, y una menor estancia hospitalaria.

Es por esto que desde el organismo que regula la profesión de las más de 345.000 enfermeras y enfermeros de España recuerdan que las enfermeras estomaterapeutas contribuyen a la eficiencia proporcionando un ahorro significativo para el sistema sanitario, ya que la actuación de la enfermería especializada en el cuidado de la persona ostomizada ha demostrado ser una intervención coste-efectiva en el entorno español.

“Está sobradamente demostrado que las consultas lideradas por profesionales con capacitación avanzada reducen significativamente los costes sanitarios asociados a complicaciones, visitas a urgencias e ingresos hospitalarios. En promedio, los pacientes con acceso a esta atención gastan un 70% menos en recursos sanitarios y mejoran significativamente su calidad de vida en comparación con aquellos sin acceso a servicios expertos”, apunta Pérez Raya.

Desde el CGE instan al Ministerio a aprobar este diploma cuanto antes porque “gracias a la atención de estas enfermeras estomaterapuetas se fomenta el empoderamiento y autonomía del paciente, ya que el proceso educativo liderado por una enfermera refuerza su confianza para cuidar de sí mismo y le capacita para que sea lo más independiente posible”.

Asimismo, Pérez Raya agradece la predisposición del Ministerio para trabajar en estos diplomas: “Nos consta que están trabajando para sacarlos adelante. Además de este que acabamos de presentar también está pendiente de aprobar otro para enfermeras expertas en diabetes y, próximamente, iniciaremos los trámites para nuevos documentos. Creemos que es fundamental seguir avanzando en esta línea porque contar con enfermeras expertas, formadas y con un diploma que lo acredite hará que tengamos un Sistema Nacional de Salud más protegido y mejor cuidado”.

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Enfermeras gestoras con altos cargos de responsabilidad, una figura en alza, pero “insuficiente” para CGE y ANDE

Enfermeras gestoras con altos cargos de responsabilidad, una figura en alza, pero “insuficiente” para CGE y ANDE

  • El Consejo General de Enfermería (CGE) y la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE) coinciden en que en los últimos años el número de enfermeras en altos puestos políticos e institucionales ha ido aumentando, pero reconocen que todavía queda mucho camino por recorrer.
  • Andalucía es la comunidad con mayor número de enfermeras en la alta gestión, con 23, seguida por la Comunidad de Madrid e Islas Baleares, con 9, y Asturias con 7.
  • En Galicia y Extremadura, con 6; Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha, con 5 –aunque en este último caso ocupando dos direcciones generales de la comunidad-; y Navarra, País Vasco, La Rioja y Murcia, con 3. Ya en la cola se encuentra Cataluña, Canarias y Comunidad Valenciana, con 2, y Cantabria, con 1. Ceuta y Melilla no tienen ningún enfermero en puestos de responsabilidad. 

El Consejo General de Enfermería (CGE) y la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE) reclaman a los gobiernos contar con enfermeras en altos puestos de dirección y gestión porque “la visión de la profesión es imprescindible para generar un sistema sanitario robusto y tomar decisiones acertadas y basadas en la evidencia”. Aunque cada vez más el Ejecutivo Central y las CC.AA. designan a enfermeras y enfermeros en puestos de relevancia a nivel nacional y autonómico, todavía queda mucho por hacer.

Con el objetivo de visibilizar la situación actual, el CGE y ANDE han realizado una radiografía nacional de todas aquellas enfermeras que ocupan cargos de alta gestión, más allá de los habituales que son comunes en todo el territorio, como pueden ser las direcciones de enfermería. Se habla, por lo tanto, de consejeros/as de Sanidad, directores/as generales, gerentes de hospitales, centros de salud, centros sociosanitarios, diputados/as.

“Si hace 20 años hubiésemos pensado en hacer este mapa, estaría vacío. Es evidente que poder tener más de 90 nombres en todo el país de enfermeras con altos cargos de responsabilidad es un orgullo, pero, sin duda, son insuficientes. Las enfermeras y enfermeros tenemos formación suficiente para dirigir, somos excelentes gestores y la evidencia científica nos avala como referentes en el mundo de la Sanidad. Ahora, son las administraciones quienes deben apostar por esta figura y fomentarla. Además de reconocer el nivel que nos corresponde, el Grupo A, ya que muchas veces las enfermeras no consiguen ascender en esta dirección porque no tenemos el reconocimiento laboral que nos merecemos”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

En esta misma línea se muestra Jesús Sanz Villorejo, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), que resalta que “la visibilidad del liderazgo enfermero es un pilar fundamental para el desarrollo y fortalecimiento del sistema sanitario”. “En este contexto, la elaboración y publicación de un mapa de enfermeras gestoras en puestos de responsabilidad en España se presenta como una herramienta estratégica de gran valor. Este tipo de iniciativas no solo permite identificar de forma clara y actualizada a los profesionales que ocupan cargos de gestión y toma de decisiones, sino que también pone en valor su aportación al sistema de salud. Al visibilizar estos referentes, se fomenta el reconocimiento del liderazgo enfermero y se inspira a las nuevas generaciones a asumir roles de mayor responsabilidad”, recalca.

Radiografía global

Para ANDE resulta fundamental “conocer la realidad de las que somos y dónde estamos. Esta radiografía nos da una visión global de la progresión y la tendencia que tenemos, que en este caso es positiva, pero muy mejorable. Esta evolución nos hace pensar que estamos en el buen camino de la profesionalización de la gestión y de que las enfermeras tenemos preparación y queremos compartir y estar en las grandes decisiones, al más alto nivel y participar en las estrategias de salud de la sociedad y de las personas que la componen”, asegura Manuel Bernardo García, enfermero experto en Gestión y Negociación y vocal internacional de ANDE.

Andalucía es la comunidad con mayor número de enfermeras en la alta gestión, con 23, seguida por la Comunidad de Madrid e Islas Baleares, con 9, y Asturias con 7. En Galicia y Extremadura, con 6; Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha, con 5 –aunque en este último caso ocupando dos direcciones generales de la comunidad-; y Navarra, País Vasco, La Rioja y Murcia, con 3. Ya en la cola se encuentra Cataluña, Canarias y Comunidad Valenciana, con 2, y Cantabria, con 1. Ceuta y Melilla no tienen ningún enfermero en puestos de responsabilidad.

La institución que regula y representa a las más de 345.000 enfermeras y enfermeros de España considera que son cifras todavía muy escasas en todas las comunidades y, aunque Andalucía lideraría el ranquin, sigue siendo un número insuficiente.

En cuanto a diputados de los parlamentos autonómicos, existen 11 enfermeras en todo el país (una en Andalucía, Islas Baleares, Canarias, Murcia y Comunidad Valenciana, y dos en Aragón, Castilla y León y Navarra). También existe representación en el Congreso de los Diputados, con tres enfermeras y en el Senado, con una, lo que supone un 0,86% y un 0,38% de representación, respectivamente, en ambas cámaras. 

Consejeras

Tres enfermeras son consejeras en los gobiernos de Andalucía, Aragón y Extremadura, una representación también bajísima en el conjunto de todas las consejerías a nivel nacional.

“El aumento de enfermeras en los diferentes niveles de gestión y la progresión, al alza, que estamos teniendo, hay que ponerla en valor. Conocemos muy bien la preparación profesional que tenemos las enfermeras y confirmamos que estamos al nivel de lo que estos cargos nos exigen. Podemos desarrollarlos con eficacia y eficiencia, creo que, a estas alturas, una enfermera ya no tiene que demostrar que está preparada y puede estar en estos cargos, los resultados y objetivos conseguidos demuestra que sabemos, podemos y queremos trabajar para la Salud y para la ciudadanía y estamos suficientemente preparadas para ello”, destaca el vocal internacional de ANDE.

El presidente de ANDE insiste en que “disponer de un mapa actualizado facilita el análisis de la distribución de estos puestos en las distintas comunidades autónomas, ayudando a detectar desigualdades, brechas de género o áreas de mejora en el acceso de las enfermeras a cargos directivos”.

De la misma forma concluye Pérez Raya, que asegura que desde el propio Consejo General se seguirá trabajando para impulsar a las enfermeras a los altos puestos de gestión y a través del Instituto Español de Investigación Enfermera continuarán actualizando este mapa a medida que el número de profesionales vaya creciendo porque no existe otra opción: “Si miramos 30 o 40 años atrás, nadie se imaginaría que pudiese haber enfermeras diputadas, consejeras y dirigiendo hospitales, centros de salud o residencia. Ahora, es una realidad que nadie puede negar ni puede impedir”.

Mapa interactivo

Con el objetivo de facilitar la visibilidad e ir actualizando esta información, el Consejo General de Enfermería ha creado un mapa interactivo, que puede consultarse aquí: https://www.consejogeneralenfermeria.org/profesion/enfermeras-con-altos-cargos-de-responsabilidad

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La escasez de matronas y las guías de prescripción enfermera, prioridades para FAME y el CGE

La escasez de matronas y las guías de prescripción enfermera, prioridades para FAME y el CGE 

  • El Consejo General de Enfermería (CGE) y la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) han acordado seguir colaborando conjuntamente para defender las competencias de las enfermeras especialistas en Obstetricia y Ginecología (matronas).
  • Como señala Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, “España cuenta con 8.084 matronas colegiadas, sin embargo, siguen sin ser suficientes. El déficit que rodea a la profesión cada día es más acuciante y el poco conocimiento sobre sus competencias, tanto de la población como de las propias instituciones merma la visibilidad del trabajo de este colectivo”.
  • Como señala la presidenta de FAME, “pese a que es algo que siempre hemos hecho, nos falta el poder realizar esa receta a las mujeres. Es algo que facilitaría nuestra labor y que evitaría que las mujeres deban acudir a su médico a por una receta de algo que nosotras hemos prescrito”. Para ello deben aprobarse las guías de prescripción. 

El Consejo General de Enfermería (CGE) y la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) tienen entre sus reivindicaciones dos prioridades claras: lucha contra la grave escasez de matronas –enfermeras especialistas en Obstetricia y Ginecología- y la aprobación de las guías de prescripción. Así se ha puesto de manifiesto en la reunión de trabajo que han mantenido ambas instituciones tras la elección de M.ª José Caravaca como nueva presidenta de FAME. De ahí que hayan acordado seguir colaborando conjuntamente para defender las competencias de este colectivo.

Como señala Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, “España cuenta con 8.084 matronas colegiadas, sin embargo, siguen sin ser suficientes. El déficit que rodea a la profesión cada día es más acuciante y el poco conocimiento sobre sus competencias, tanto de la población como de las propias instituciones merma la visibilidad del trabajo de este colectivo”.

Sin embargo, pese a esta escasez, el número de plazas formativas por la vía EIR –451 en la última convocatoria–, que es como se forman las especialistas en Enfermería Obstétrico-Ginecológica (matronas) es insuficiente: “el número de matronas que salen actualmente de la formación EIR en nuestro país es claramente deficiente para cubrir las necesidades de las mujeres en edad reproductiva. No debemos olvidar que las matronas no sólo atendemos el embarazo, parto y postparto, sino que nuestras funciones incluyen toda la salud sexual y reproductiva de las mujeres”, ha señalado la presidenta del FAME.

Prescripción enfermera

Otro de los temas que preocupan, tanto a FAME como al CGE, es el retraso en la aprobación de las guías que permitirían el uso, la indicación y autorización de la dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica por parte de las matronas. Como señala Caravaca, “pese a que es algo que siempre hemos hecho, nos falta el poder realizar esa receta a las mujeres. Es algo que facilitaría nuestra labor y que evitaría que las mujeres deban acudir a su médico a por una receta de algo que nosotras hemos prescrito”.

Así, desde FAME han trasladado al CGE “la necesidad de establecer una guía de fármacos de uso para las matronas, siguiendo las trasposiciones de las normativas europeas sobre las competencias de la profesión, donde está recogida la competencia en prescripción de fármacos por parte de estas profesionales que, además, cuentan con normativas y listados de medicamentos en el resto de países europeos”, ha destacado M.ª José Caravaca.

A este respecto Montserrat Angulo, vocal matrona del CGE, ha subrayado que desde el CGE se está trabajando con el Ministerio de Sanidad en la materia. “En tema de prescripción, se han fraccionado las competencias de las matronas en tres guías distintas. Esperamos que la primera de ellas se publique en breve en el Boletín Oficial del Estado. Posteriormente, las comunidades autónomas tendrán que impulsarlas en sus respectivos servicios de salud para que las matronas podamos trabajar con ellas”.

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El CGE critica las promesas incumplidas de las administraciones a la enfermería cuando se cumplen cinco años del COVID-19

El CGE critica las promesas incumplidas de las administraciones a la enfermería cuando se cumplen cinco años del COVID-19 

  • El organismo que representa a las más de 345.000 enfermeras y enfermeros de España critica que todos esos aplausos que se dieron desde las instituciones políticas en esos momentos se olvidaron “en cuanto las cosas empezaron a ir mejor”.
  • “Ahora, cuando solo han pasado cinco años desde ese marzo de 2020, vemos cómo, lejos de haber aprendido la lección, tanto el Gobierno central como los Gobiernos regionales han cerrado los ojos y, en muchos ámbitos, nos encontramos peor que en el periodo prepandemia”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería
  • Las ratios de enfermeras por paciente en España continúan siendo de las más bajas de la Unión Europea, con 6,3 enfermeras por cada mil pacientes. Sin embargo, la media de los países de nuestro entorno se sitúa en 8,8. 

El Consejo General de Enfermería critica las promesas incumplidas de todas las administraciones cuando se cumplen ahora cinco años del comienzo del primer estado de alarma por la pandemia de COVID-19. El organismo que representa a las más de 345.000 enfermeras y enfermeros de España denuncia que todos esos aplausos que se dieron desde las instituciones políticas en esos momentos se olvidaron “en cuanto las cosas empezaron a ir mejor”.

“Las enfermeras y enfermeros de España nos pusimos al frente de la lucha contra el COVID-19 desde el primer momento. Incluso, hay que decir, empezamos a tomar medidas de precaución antes de que la pandemia hubiese llegado a nuestro país y cuando vimos cómo el virus se extendía poco a poco a nuestro alrededor. Las plantillas se dejaron la piel y, en muchas ocasiones, la vida para frenar la expansión. Ahora, cuando solo han pasado cinco años desde ese marzo de 2020, vemos cómo, lejos de haber aprendido la lección, tanto el Gobierno central como los Gobiernos regionales han cerrado los ojos y, en muchos ámbitos, nos encontramos peor que en el periodo prepandemia”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

Así, Pérez Raya expone que, “durante los meses más críticos de la pandemia parecía que las administraciones vieron las necesidades reales del sistema y se rearmaron, contratando personal y dotando a los centros sanitarios de recursos humanos para cuidar y afrontar la situación que se estaba viviendo”. Pero, ahora, en el quinto aniversario de la pandemia, se echa la vista atrás y se comprueba que todo lo que se hizo en su momento “fue un espejismo”.

“No entendemos cómo, viendo lo que estaba pasando y pudiendo comprobar que fueron los profesionales sanitarios los que lograron sacarnos de la crisis, se volvieron a despedir a las plantillas y los hospitales y centros de salud volvieron a la antigua normalidad, en la que la falta de personal imperaba y se arrastraba desde hace décadas un enorme problema con las listas de espera y la atención en diferentes ámbitos”, subraya el presidente de las enfermeras.

Ratios enfermeras/pacientes

El Consejo General de Enfermería recuerda ahora cómo se decía que “íbamos a salir mejores de la pandemia”, pero al mirar los datos se demuestra que no ha sido así. Las ratios de enfermeras por paciente en España continúan siendo de las más bajas de la Unión Europea, con 6,3 enfermeras por cada mil pacientes. Sin embargo, la media de los países de nuestro entorno se sitúa en 8,8. De hecho, desde el organismo enfermero se lleva años denunciando esta situación y la falta de más de 100.000 enfermeras y enfermeros para hacer frente a las necesidades del Sistema Nacional de Salud.

“No es una cifra que solo demos nosotros, sino que, incluso, el Ministerio de Sanidad ha ratificado estos datos y en la última macroencuesta que realizaron exponían la enorme necesidad de profesionales. Y esto ocurre incluso siendo uno de los países con mejor formación enfermera, pero aquí, en vez de ofrecer unas condiciones dignas para ejercer en España, las administraciones están dejando marchar a enfermeros y enfermeras a otros países con mejores propuestas laborales. Esto es inadmisible”, puntualiza Florentino Pérez Raya.

Atención Primaria

Además, expone también la situación a la que se enfrenta actualmente la Atención Primaria: “En su momento fueron el buque de contención para evitar el colapso total de los hospitales y ahora están, en muchos lugares, completamente desmantelados. La Atención Primaria debemos cuidarla como se merece. Es imprescindible que se hagan planes autonómicos para evitar esta situación y hay que hacerlos ya, a corto plazo. No vale trabajar a futuro, porque el presente ya está aquí”.

En esta línea, desde el Consejo General se ha querido hacer un nuevo llamamiento y se ha instado a los Gobiernos a mirar hacia atrás. “Los enfermeros, enfermeras y demás profesionales sanitarios fuimos los que nos pusimos al frente de la pandemia, mirando cara a cara al virus y acompañando a todos esos pacientes que tuvieron que morir solos en sus habitaciones. Muchos compañeros se expusieron hasta, incluso, la muerte. Cuando llegó la vacunación, una vez más, los equipos enfermeros fueron los responsables de lograr llegar a toda la población. Han pasado cinco años, pero la globalización y el mundo actual nos dice que podría volver a ocurrir. No es el momento de tropezar en la misma piedra por segunda vez. Es el momento de apostar por la sanidad, de organizar las plantillas, contratar más personal y abrir nuevas plazas universitarias para que, en un futuro, cuando empiece a haber un volumen alto de jubilaciones, podamos estar preparados”, concluye Pérez Raya.

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Una nueva guía de enfermería da las claves para conseguir una gestación y un embarazo sin riesgos para la vida de la madre y/o el bebé

Acceso a la guía a través de este link

 Una nueva guía de enfermería da las claves para conseguir una gestación y un embarazo sin riesgos para la vida de la madre y/o el bebé

  • Esta guía, editada por el Consejo General de Enfermería -a través de su Instituto de Investigación y con la colaboración de Italfarmaco-, proporciona información clave para un buen control preconcepcional y un embarazo saludable.
  • El control preconcepcional abarca una serie de acciones dirigidas a identificar y modificar los factores de riesgo de salud, conductuales y psicosociales, con el fin de proteger la salud de la mujer y mejorar los resultados perinatales mediante una prevención y manejo adecuados. Un embarazo saludable constituye un factor relevante en la promoción de un parto saludable.
  • “El embarazo es un proceso que requiere de un seguimiento adecuado para detectar posibles alteraciones con el objetivo de prevenirlas o diagnosticarlas de manera temprana”, expone Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. 

El embarazo es un proceso fisiológico natural en la mujer que, aunque en la mayoría de los casos transcurre sin complicaciones, requiere de un seguimiento adecuado para detectar posibles alteraciones con el objetivo de prevenirlas o diagnosticarlas de manera temprana.

Para conseguir un buen control preconcepcional y un embarazo saludable, el Consejo General de Enfermería -a través de su Instituto de Investigación y con la colaboración de Italfarmaco ha publicado la Guía de Recomendaciones Prácticas en Enfermería en Consulta Preconcepcional y Embarazo Saludable elaborada por profesionales de enfermería expertas en este ámbito, un ginecólogo y un médico de Atención Primaria.

“El embarazo es un proceso que requiere de un seguimiento adecuado para detectar posibles alteraciones con el objetivo de prevenirlas o diagnosticarlas de manera temprana”, expone Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. “Esta guía de recomendaciones aportará un gran valor en la práctica asistencial en la consulta preconcepcional, en el control prenatal durante un embarazo normal, incluyendo estrategias de prevención de complicaciones en el embarazo y elementos clave de la alimentación en el embarazo y la lactancia”, añade.

En esta publicación se abordan cuestiones tan relevantes como la importancia de la evaluación del estado de salud de la futura madre en la etapa previa al embarazo, como la necesidad de la suplementación con ácido fólico desde la preconcepción y durante el embarazo para la prevención de Defectos del Tubo Neural y otras malformaciones congénitas.

Se desarrolla, además, la importancia de una correcta suplementación durante el embarazo, así como estrategias de prevención de sus complicaciones. Y, se incluye un apartado relativo al periodo de lactancia, en la que se desgranan las principales recomendaciones nutricionales que la madre debería seguir durante esta etapa posterior al parto.

Es fundamental conocer la situación individual de cada mujer embarazada para identificar estos posibles riesgos de cualquier índole, pudiendo ser obstétricos, clínicos y/o psicosociales. Esto implica involucrar tanto a las mujeres como a sus parejas en el proceso de toma de decisiones, asegurando que reciben una información adecuada y personalizada.

“Creemos que la educación es la base para mejorar los resultados de salud. Queremos reconocer el esfuerzo y la dedicación de los profesionales de la salud que han contribuido a la elaboración de esta guía. Su experiencia y conocimiento son invaluables para la promoción de la salud materna y fetal. Estamos convencidos de que esta guía tendrá un impacto positivo en la comunidad, ayudando a las mujeres a tomar decisiones informadas sobre su salud y la de sus futuros hijos. Nuestro compromiso con la educación y la prevención se refleja en la creación de esta guía, que proporciona información esencial para un embarazo seguro y saludable”, argumenta Verónica Somodevilla directora de relaciones institucionales, pacientes y comunicación de Italfarmaco.

Matronas

La matrona, como referente de la salud sexual y reproductiva de la mujer, aborda, junto con otros profesionales de la salud, aspectos como la historia familiar y genética, el estado nutricional, la suplementación con ácido fólico, los factores ambientales, el consumo de tóxicos, como alcohol y tabaco, y las conductas de riesgo para enfermedades de transmisión sexual, entre otros. “El principal objetivo es evaluar el riesgo y ayudar a la mujer a alcanzar las mejores condiciones posibles respecto a su salud en el momento de comenzar el embarazo y debe formar parte de la asistencia prenatal de todas las mujeres, independientemente de su estado de salud”, comenta Montse Angulo, vocal matrona del Consejo General de Enfermería y presidenta del Colegio de Enfermería de Alicante. “La matrona, como figura de referencia en la vida sexual y reproductiva de la mujer, es la profesional mejor cualificada para ayudar a las mujeres y sus parejas a lograr este objetivo, junto con la colaboración de otros profesionales”, añade.

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El CGE exige al Gobierno el endurecimiento de las penas a los agresores de enfermeras

Con motivo del Día Europeo Contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios

El CGE exige al Gobierno el endurecimiento de las penas a los agresores de enfermeras

 

  • Según los últimos datos del Observatorio de Agresiones del CGE, correspondientes al año 2023, se han registrado un total de 2.840 agresiones a enfermeras, un 10% más respecto a las cifras de 2022.
  • Para Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, “hay límites que no se pueden traspasar, porque la abnegación de nuestras profesionales no implica soportar vejaciones ni agresiones. Con la violencia, ya sea verbal o física, debemos tener tolerancia cero. No hay justificación alguna para sentir miedo o sufrir lesiones, amenazas ni vejaciones cuando uno simplemente desempeña su labor en su puesto de trabajo. Y menos cuando su trabajo consiste en salvar vidas, en cuidar de la salud de las personas”.
  • “Las agresiones a profesionales sanitarios no dejan de aumentar y, en parte, se debe a que al agresor le sale muy barato cometer una agresión. Si bien es cierto que desde hace años se tipifican como delito de atentado a la autoridad, las penas son tan bajas que apenas tienen repercusión”, ha señalado Diego Ayuso, secretario general del CGE.

 El presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), Florentino Pérez Raya, exige al Ministerio de Sanidad que presione al Gobierno para el endurecimiento de las penas a los agresores de las enfermeras, con motivo del Día Europeo Contra las Agresiones a Profesionales Sanitarios y la celebración de la III jornada de prevención de agresiones a los profesionales de sanidad, que ha tenido lugar esta mañana en el Ministerio de Sanidad.

Según los últimos datos del Observatorio de Agresiones del CGE, en 2023 se denunciaron un total de 2.840 agresiones a enfermeras en España, un 10% más que el año anterior. Por ello, desde el CGE se pide un incremento en las penas a las que han de enfrentarse quienes agreden a una enfermera.

Como explica Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, “las enfermeras y enfermeros de España se enfrentan cada día a hacer su labor con una presión asistencial brutal debido al déficit crónico de profesionales que arrastra nuestro país. De hecho, hacen falta más cien mil enfermeras para equipararnos a nuestros vecinos europeos. Soportan estrés, condiciones laborales infames, el menosprecio de la Administración… Todo ello por su vocación del cuidado de los pacientes”.

Sin embargo, para el presidente de las 345.000 enfermeras españolas “hay límites que no se pueden traspasar, porque la abnegación de nuestras profesionales no implica soportar vejaciones ni agresiones. Con la violencia, ya sea verbal o física, debemos tener tolerancia cero. No hay justificación alguna para sentir miedo, sufrir lesiones o amenazas ni vejaciones cuando uno simplemente desempeña su labor en su puesto de trabajo. Y menos cuando su trabajo consiste en salvar vidas, en cuidar de la salud de las personas”.

Por su parte, en palabras de Diego Ayuso, secretario general del CGE y director del Observatorio de Agresiones, “las agresiones a profesionales sanitarios no dejan de aumentar y, en parte, se debe a que al agresor le sale muy barato cometer una agresión. Si bien es cierto que desde hace años se tipifican como delito de atentado a la autoridad, las penas son tan bajas que apenas tienen repercusión. De hecho, según los datos de Policía Nacional, el 20% de los agresores reincide, pese a la condena”. Así ha recordado datos de algunas sentencias de los tribunales españoles que han condenado a los agresores a cuatro meses de prisión, a seis meses, o a un año, con multas de 400€ o de 600€.

Desde el CGE también se pide proteger a los profesionales que ejercen su función en la sanidad privada, pues al no ser funcionarios no tienen la consideración de autoridad, por lo que las penas en caso de sufrir una agresión son incluso menores.

Últimos datos

Según los últimos datos del Observatorio de Agresiones del CGE, correspondientes al año 2023, se han registrado un total de 2.840 agresiones a enfermeras. Por comunidades autónomas, Andalucía es la que ha registro un mayor número de estos sucesos, con 752, seguida de Baleares (369), Aragón (242), Castilla y León (232) y Galicia (212).  Por el contrario, las regiones que menos agresiones han notificado son Ceuta (3) Melilla (3), Extremadura (14), Comunidad Valenciana (15) y Madrid (30).

Tal y como ha señalado Guadalupe Fontán, coordinadora del Instituto de Investigación del CGE, “los datos del observatorio provienen de lo que nos notifican los colegios provinciales de Enfermería, así como de algunas instituciones que a nivel autonómico también nos los hacen llegar. Sin embargo, como ha incidido Diego Ayuso, “estos datos no reflejan el total de las agresiones reales. Sabemos que hay una infra notificación de incidentes violentos en nuestros centros sanitarios, especialmente cuando se refieren a insultos y amenazas, porque no se denuncian.

De ahí, que desde el Consejo General de Enfermería siempre insistamos en la necesidad de denunciar estos hechos, pues una agresión, ya sea física o verbal, que no se denuncia, es un hecho que no se conoce y, por tanto, no existe”. Tampoco hay que olvidar el hecho de que para el profesional que sufre una agresión ya sea verbal o física, “le supone mucha frustración, mucha preocupación, también le puede provocar una baja laboral y afectarle a nivel profesional en la forma desarrollar su actividad, pues muchas veces quien sufre una agresión piensa que ha hecho algo mal, cuando realmente es una situación que no tiene que ver con la actitud o con la profesionalidad de esa compañera, sino que el estrés y la ansiedad que padece un paciente o un familiar por no ver satisfechas sus expectativas por la deficiencias del sistema y no por la actuación concreta de un profesional”, ha subrayado Ayuso.

Plan integral

Precisamente, para prevenir situaciones violentas en la práctica asistencial diaria y para afrontar la agresión en caso de que se produzca, el CGE cuenta desde 2023 con un plan integral de prevención, realizado en colaboración con Policía Nacional. Este plan integral incluye un curso formativo gratuito, impartido por el Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS), de 20 horas de duración, en colaboración con el equipo de interlocutor policial sanitario.

En este curso, en el que han participado ya más de 5.000 enfermeras, se trabajan aspectos como la normalización de la violencia verbal, la importancia de la denuncia como forma eficaz de prevenir la violencia y técnicas concretas en el ámbito de la comunicación verbal y no verbal, además de tratar la detección precoz de la conducta agresiva.

El contenido de esta formación, que es exclusivamente online, está estructurado en 7 temas que cuentan con material escrito y el apoyo audiovisual de píldoras formativas en formato vídeo para que el alumno pueda realizar un estudio pormenorizado. La matrícula para la tercera edición de esta formación gratuita se podrá realizar en la página web de ISFOS (https://www.isfos.com) y dará comienzo el próximo 20 de marzo.Entre los materiales elaborados para este curso se incluye una infografía y un vídeo animado con los principales consejos para evitar las agresiones a enfermeras. En ellos se refleja cómo prevenirlas, qué hacer durante el incidente, cómo actuar en visitas domiciliarias y qué hacer después de la agresión. También se ofrece información sobre el Interlocutor Policial Sanitario.

Como complemento a esta información Canal Enfermero – la televisión en YouTube del Consejo General de Enfermería- cuenta con un espacio de “Cuídate con tu enfermera”, en el que se recrean distintas situaciones de una consulta de enfermería y en el que la enfermera Silvia Fernández nos da las claves para prevenir y actuar frente a una agresión. En él se incluyen consejos para las enfermeras que pueden ser útiles en cualquier centro de trabajo.

Como ha resaltado el presidente del CGE, “con todas estas acciones queremos dejar muy claro a las enfermeras y enfermeros que no están solas, que ante cualquier agresión, amenaza, insulto o acoso van a encontrar todo el apoyo en sus colegios profesionales, en el Consejo General de Enfermería y, por supuesto, en la Policía Nacional, la Guardia Civil y otros cuerpos autonómicos”, ha concluido Pérez Raya.

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El CGE exige acabar con la discriminación laboral y la imposibilidad de conciliar de las enfermeras por el hecho de ser mayoritariamente mujeres

8M: Día Internacional de la Mujer

El CGE exige acabar con la discriminación laboral y la imposibilidad de conciliar de las enfermeras por el hecho de ser mayoritariamente mujeres

 

  • Bajo el eslogan “Más educación, menos barreras”, el Consejo General de Enfermería lanza la campaña #Enfermeras8M para denunciar que todavía las enfermeras tienen que aguantar que se dirijan a ellas de forma inadecuada solo por el hecho de ser mujeres.
  • A pesar de que el 85% de las enfermeras son mujeres, el porcentaje de hombres que ocupan puestos de gestión (4,8%) supera al de las mujeres (3,4%). “Su condición de mujer se asocia a otros lastres que impiden su avance profesional, como la invisibilidad o los problemas de conciliación de la vida familiar y laboral o directamente el machismo de la sociedad en la que vivimos”, subraya Raquel Rodríguez, vicepresidenta del CGE.
  • Además, durante todo el 8 de marzo, el CGE cambiará su logo de azul a morado para mostrar su compromiso con las mujeres y su lucha por los derechos. 

Salarios más bajos, menor acceso a puestos de gestión, imposibilidad de conciliar la vida laboral con la familiar o invisibilidad son algunas de las barreras que encuentran las enfermeras en su día a día por el hecho de ser mayoritariamente mujeres, un 85% del total de la profesión. Por ello, el Consejo General de Enfermería recuerda, con motivo del Día Internacional de la Mujer, que -del mismo modo que la profesión ha luchado por ser reconocida dentro del sistema sanitario-, las mujeres no deben de cesar en su lucha por conseguir unos derechos laborales igualitarios a los hombres. “La situación que existe ahora no tiene nada que ver con la que existía hace unas décadas, pero todavía quedan muchas barreras por romper”, asegura Raquel Rodríguez, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería.

Al inicio de 2025, el Ministerio de Sanidad publicaba un informe que reflejaba que a pesar de que el número de enfermeras multiplica por 5,9 al de hombres en la profesión, el porcentaje de hombres que ocupan puestos de gestión (4,8%) supera al de las mujeres (3,4%). “Su condición de mujer les asocia a otros lastres que impiden su avance profesional, como la invisibilidad o los problemas de conciliación de la vida familiar y laboral o directamente el machismo de la sociedad en la que vivimos. Todavía siguen existiendo personas que tienen un concepto trasnochado de las enfermeras como una profesión supeditada a otra antiguamente copada por varones o tienen que aguantar que se dirijan a ellas de forma inadecuada solo por el hecho de ser mujeres”, expone la vicepresidenta del Consejo General de Enfermería.

Bajo el eslogan “Más educación, menos barreras”, el CGE resalta la importancia de educar en igualdad desde la infancia. “Hay que cambiar mentalidades, y para ello debemos empezar desde la infancia, en la adolescencia, en los centros escolares, las universidades… debemos de hablar de igualdad de género en todos los contextos y recordarles que el trabajo de las enfermeras consiste en cuidar y curar a los pacientes, la familia y las comunidades”, subraya la vicepresidenta del CGE.

Para acompañar la campaña, la Organización Colegial de Enfermería ha elaborado un vídeo en el que se puede ver a dos enfermeras de diferentes edades -una jubilada y otra en activo- que comentan cómo ha mejorado la imagen de la profesión de cara a la población, y abordan las barreras que todavía quedan pendientes de superar. Al final del vídeo, se aparece en la imagen una niña sobre la que se plantea la pregunta: “¿Qué futuro le espera a ella?”. Una pregunta que invita a reflexionar y a seguir luchando para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres.

Estereotipos sexuales

Durante estos últimos años, las enfermeras han luchado contra el machismo al que se enfrenta la profesión, especialmente frente al estereotipo sexual que, aunque cada vez en menor medida, se sigue viendo en tiendas de disfraces, publicidad de fiestas universitarias, series, películas o, incluso, en medios de comunicación.

“Nuestra profesión requiere una alta cualificación, una formación académica de cuatro años y dos de especialidad contando en estos momentos con un gran número de enfermeras con grados de máster y doctorado; una carrera universitaria que requiere una exigente nota de corte para acceder a ella; y unas profesionales que gozan de un gran prestigio en el ámbito internacional”, añade Raquel Rodríguez. Pese a ello, la presencia de enfermeras en la toma de las grandes decisiones sanitarias sigue siendo meramente testimonial, fruto del techo de cristal que todavía supone ser mujer en muchos ámbitos, algo que es preciso cambiar.

Durante todo el 8 de marzo, el Consejo General de Enfermería cambiará su logo de azul a morado para mostrar su compromiso con las mujeres y su lucha por los derechos.

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Las enfermeras recuerdan que los códigos deontológicos son herramientas clave en el cuidado y la seguridad del paciente

Las enfermeras recuerdan que los códigos deontológicos son herramientas clave en el cuidado y la seguridad del paciente

  • El Consejo General de Enfermería ha celebrado la I Jornada Deontológica Nacional de Enfermería en Madrid. Un evento que ha reunido a profesionales expertos en ética y deontología tanto a nivel nacional como internacional.
  • “Desde nuestra organización siempre hemos tenido claro que un código deontológico adaptado a la realidad de cada momento histórico y profesional es una potente herramienta al servicio de la enfermería, la sociedad y los pacientes”, asegura Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo.
  • “La deontología supone un mayor nivel de exigencia que los profesionales nos requerimos para poder brindar una atención de calidad, permitiendo identificar mejoras en la atención sanitaria”, ha comentado Tayra Velasco, presidenta de la Comisión Deontológica Nacional del CGE.

Bajo el título “La deontología como base de la profesión”, el Consejo General de Enfermería, en colaboración con su Instituto de Formación Sanitaria ISFOS y su Comisión Deontológica Nacional de Enfermería, ha organizado la I Jornada Deontológica Nacional de Enfermería. Un foro de referencia para promover la reflexión a nivel nacional sobre la importancia de la Deontología como base de la profesión.

“Desde nuestra organización siempre hemos tenido claro que un código deontológico adaptado a la realidad de cada momento histórico y profesional no es sino una potente herramienta al servicio de la enfermería, la sociedad y los pacientes”, asegura Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. “Abordar ciertas cuestiones en el ámbito de la deontología es algo necesario, urgente y crucial para el día a día de la profesión enfermera y de todas las profesiones sanitarias”, añade.

Durante el encuentro se ha profundizado en varias áreas de gran relevancia para la profesión enfermera, como es la importancia de la deontología en las profesiones sanitarias, la regulación y el valor de los códigos deontológicos, la necesidad de renovación y el papel de las distintas comisiones deontológicas, al igual que desde el marco internacional el desarrollo y evolución de los principales códigos deontológicos que han servido de inspiración para la actualización del Código Deontológico de la Enfermería Española, como el elaborado por el Consejo Internacional de Enfermería (CIE) o el de la Asociación Americana de Enfermería (ANA). Para ello se ha contado con expertos de reconocido prestigio y experiencia en el ámbito de la deontología profesional tanto a nivel nacional como internacional.

Tayra Velasco, presidenta de la Comisión Deontológica Nacional del CGE, ha recordado los tres ejes principales sobre los que se sustenta la Deontología Profesional: excelencia profesional, guía de conducta y vigilancia y sensibilización. “La deontología supone un mayor nivel de exigencia que los profesionales nos requerimos para poder brindar una atención de calidad, permitiendo identificar mejoras en la atención sanitaria”, ha comentado. “A través de los códigos deontológicos se establecen las normas de obligado cumplimiento que recogen los compromisos éticos que las enfermeras contraemos con la profesión y la sociedad, delimitando conductas inadecuadas y promoviendo los valores profesionales”, ha añadido.

Estándares éticos

Desde la Organización Colegial, entre sus principales objetivos institucionales está convertir la deontología en uno de los ejes principales de la ordenación de la profesión enfermera e informar a los pacientes, usuarios y enfermeras sobre los estándares éticos y deontológicos que se esperan de todas las enfermeras y enfermeros en ejercicio en España.

“Las Comisiones Deontológicas se constituyen como los órganos colegiales responsables de asesorar, difundir y formar en todos los aspectos relativos a la bioética y deontología profesional, incluida la instrucción de procedimientos ante el incumplimiento del código deontológico, por ello es clave que todos los colegios de enfermería cuenten con dicho organismo imprescindible para el desarrollo de la profesión”, ha recordado la presidenta de la Comisión Deontológica Nacional del CGE.

Una prioridad

Raquel Rodríguez Llanos, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería y primera enfermera que ocupó el puesto de presidenta de la Comisión Deontológica de la organización colegial, ha sido la encargada de cerrar el acto recordando que “tenemos mucho trabajo por delante para marcar las líneas maestras en este ámbito de los próximos años. El desarrollo de la Deontología profesional es una absoluta prioridad en esta Comisión Ejecutiva. Debemos insistir en que una profesión enfermera fuerte y bien valorada por los ciudadanos y la sociedad debe sustentarse en pilares como el respeto a la dignidad del paciente, la promoción del bienestar, la justicia o la equidad entre otros factores”.

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Las enfermeras reclaman más formación e investigación para priorizar los cuidados de los pacientes con enfermedades poco frecuentes

Día Mundial de las Enfermedades Raras

Las enfermeras reclaman más formación e investigación para priorizar los cuidados de los pacientes con enfermedades poco frecuentes 

  • Entre 27 y 36 millones de personas viven con una enfermedad rara en Europa. En España, quienes la padecen esperan una media de seis años hasta obtener un diagnóstico, y en el 20% de los casos transcurren 10 o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado.
  • Tan solo el 6% cuenta con tratamiento o cura, ya que alrededor del 80% de estas enfermedades tienen un origen genético. El tratamiento de la mayor parte de estos pacientes se basa en el cuidado enfermero, por lo que su rol es clave en la gestión de casos.
  • “Resulta imprescindible invertir en investigación enfermera en el cuidado de las enfermedades poco frecuentes para lograr que las casi 8.000 enfermedades raras tengan un tratamiento digno. La falta de investigación y, por lo tanto, de datos hace que la atención no esté centrada en la persona y eso lleva a que este tipo de enfermedades desaparezcan del sistema y sean invisibles para el mismo. Es necesario centrarse en el diagnóstico del paciente y favorecer la equidad en cuidados”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.

En la Unión Europea, entre 27 y 36 millones de personas viven con una dolencia poco frecuente. En España, cerca de tres millones padecen las casi 8.000 enfermedades raras que existen. Sin embargo, tal y como indica la Federación Española de Enfermedades Raras (Feder) y la Organización Europea de Enfermedades Raras (Eurordis), a pesar de ser enfermedades potencialmente mortales, crónicas y debilitantes, quienes la padecen esperan una media de seis años hasta obtener un diagnóstico, y en el 20% de los casos transcurren 10 o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado. El 80% de estas enfermedades tienen un origen genético, por lo que tan solo el 6% cuentan con un tratamiento o cura. Esto lleva a que el principal tratamiento de quienes las padecen sea el cuidado enfermero.

Coincidiendo con el Día Mundial de las Enfermedades Raras, celebrado el último día del mes de febrero, el Consejo General de Enfermería reclama más formación e investigación para situar a estos pacientes en el epicentro del sistema sanitario y así mejorar su acceso al diagnóstico, la información y la asistencia sanitaria.

“Resulta imprescindible invertir en investigación enfermera en el cuidado de las enfermedades poco frecuentes para lograr que las casi 8.000 enfermedades raras tengan un tratamiento digno. La falta de investigación y, por lo tanto, de datos hace que la atención no esté centrada en la persona y eso lleva a que este tipo de enfermedades desaparezcan del sistema y sean invisibles para el mismo. Es necesario centrarse en el diagnóstico del paciente y favorecer la equidad en cuidados”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).

Cuidados especializados

Una de las barreras que se encuentran los pacientes que padecen enfermedades poco frecuentes es la falta significativa de tratamientos. La carencia de investigación en torno a ellas y, por lo tanto, la escasez de datos conlleva a que el volumen de tratamientos -diferentes entre sí debido a la variedad en la tipología de las enfermedades- sea insuficiente. El único tratamiento seguro con el que cuentan todos los pacientes son los cuidados enfermeros, quienes asumen un rol de liderazgo en el manejo de estas enfermedades.

“Estos pacientes constituyen un colectivo que se enfrenta a una gran falta de tratamientos y desigualdades en la atención. Las enfermeras tratamos de optimizar sus cuidados proponiendo diariamente nuevas capacidades que transformen nuestra práctica diaria en pro de la calidad de vida de los afectados. Entre ellas se incluyen la gestión de casos, la formación y la capacitación tanto de pacientes como de otros profesionales y el desarrollo de capacidades en investigación y tecnología. Con ello, buscamos mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias, al tiempo que aumentamos nuestra propia autonomía”, asegura Héctor Nafría, divulgador científico y enfermero experto en enfermedades raras.

Formación e investigación

En la actualidad, tal y como apunta Feder, tan solo el 20% de las enfermedades poco frecuentes existentes son investigadas, lo que retrasa los diagnósticos, los programas de detección precoz y, en consecuencia, un posible tratamiento. “La investigación supone la única fórmula para conocer y entender el origen y la evolución de estas patologías, y así asegurar el tratamiento más adecuado para quienes las padecen. A su vez, la formación es clave. Solo con ella seremos capaces de adquirir nuevas competencias que mejoren la calidad de vida de estos pacientes. Esto tiene que ver con la gestión de casos, la capacitación de los propios pacientes, la asunción de roles y más desarrollo en investigación y tecnología. Las enfermeras somos clave en el cuidado de las enfermedades poco frecuentes, pero definir claramente las competencias necesarias para ese cuidado, sin duda, fortalecerá la atención que reciben”, concluye Nafría.

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